¿Cantará el Polvo tus Alabanzas? (Shall the Dust Praise Thee?) es un relato fantástico del escritor norteamericano Damon Knight (1922-2002), publicado en la antología de 1967: Visiones peligrosas (Dangerous Visions).
Es acaso el cuento de Damon Knight más conocido, narra la llegada de Dios a la Tierra durante el Día del Juicio Final, listo inflingir su ira sobre la humanidad. Sin embargo, los ángeles le informan que, tras una guerra global en la que participaron todas las potencias del orbe, la vida en el planeta ya ha sido aniquilada.
Es decir que el verdadero Juicio Final ya se produjo, exterminando no solo a la humanidad sino a todas las criaturas vivientes, animales y vegetales; incluso el agua ha desaparecido. Solo el polvo y la piedra permanecen en ese mundo desolado.
Todo lo que queda de la humanidad, el único testimonio de su existencia, es una frase que los últimos sobrevivientes han dejado como mensaje a Dios.
La premisa es fascinante por su frialdad. El Día del Juicio Final ha llegado. Dios y sus huestes de ángeles descienden a la Tierra para la batalla final entre el Bien y el Mal, solo para encontrarse con una sorpresa anticlimática: la humanidad ya no está. No hubo Armagedón bíblico. Los seres humanos se exterminaron a sí mismos mucho antes de la intervención divina mediante una guerra nuclear total. Lo único que queda es polvo, silencio y una amarga lección de puntualidad cósmica.
- La insignificancia humana: Knight subvierte la idea de que somos el centro del universo. El "fin del mundo" ocurrió por un error técnico y político, ignorando por completo el cronograma espiritual.
- La ira de lo absoluto: Resulta casi irónico ver a un Dios furioso, no por el pecado del hombre, sino por el hecho de que su creación se le adelantó en el proceso de destrucción.
- El nihilismo tecnológico: La tecnología (la bomba) resulta ser un "dios" más eficiente y rápido que la deidad tradicional.
- Su brevedad quirúrgica: Knight no desperdicia ni una palabra. En apenas un par de páginas logra construir una atmósfera de desolación absoluta.
- El giro irónico: La interacción entre Dios y el ángel que explica lo sucedido tiene un tono casi burocrático que lo hace doblemente escalofriante.
- El título: Basado en un salmo bíblico, el título adquiere un significado aterrador cuando entiendes que lo único que queda para alabar a Dios es, literalmente, el polvo radiactivo.
- "Señor, no hay nadie a quien juzgar. Se han ido todos."



