martes, 11 de diciembre de 2018

El Extraño Caso del Dr Jekyll y Mr Hide (Primera Parte)

"El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde" (en inglés Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde), a veces titulado simplemente El doctor Jekyll y el señor Hyde, es una novela escrita por Robert Louis Stevenson y publicada por primera vez en inglés en 1886, que trata acerca de un abogado, Gabriel John Utterson, que investiga la extraña relación entre su viejo amigo, el Dr. Henry Jekyll, y el misántropo Edward Hyde.

El libro es conocido por ser una representación vívida de un trastorno psiquiátrico que hace que una misma persona tenga dos o más identidades o personalidades con características opuestas entre sí. En psiquiatría, esto hace referencia al trastorno disociativo de la identidad (anteriormente conocido como trastorno de personalidad múltiple). No se debe confundir esta psicopatología con el trastorno bipolar, otro desorden psiquiátrico completamente distinto, perteneciente a un grupo de enfermedades mentales conocidas como trastornos del estado de ánimo, en el que se alternan fases de manía con fases de depresión. Fue un éxito inmediato y uno de los más vendidos de Stevenson. Las adaptaciones teatrales comenzaron en Boston y Londres un año después de su publicación y aún hoy continúa inspirando películas e interpretaciones múltiples.

Jekyll es un científico que crea una poción o bebida que tiene la capacidad de separar la parte más humana del lado más maléfico de una persona. Cuando Jekyll bebe esta mezcla se convierte en Edward Hyde, un criminal capaz de cualquier atrocidad. Según se cuenta en la novela, en nosotros siempre están el bien y el mal juntos, por eso Hyde, símbolo de todo lo perverso, resulta repugnante a todo aquel que lo ve.

A principios de otoño de 1886 los pensamientos de Stevenson giraban en torno a la idea de la dualidad del ser humano y cómo incorporar la dualidad del bien y del mal en una historia. Una noche tuvo un sueño y al despertar tenía la idea para dos o tres escenas que aparecerían en El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde. "A altas horas de la mañana" dijo la señora Stevenson "fui despertada por gritos de horror de Louis. Pensando que tenía una pesadilla le desperté. Él me dijo furioso '¿Por qué me has despertado? Estaba soñando un dulce cuento de terror.' Yo le había despertado en la escena de la primera transformación". Lloyd Osbourne, el hijastro de Stevenson, recuerda que: "No creo que haya habido antes una hazaña literaria como la escritura de Doctor Jekyll. Recuerdo su primera lectura como si fuera ayer. Louis bajó enfebrecido, leyó casi la mitad del libro en voz alta; y luego, cuando todavía estábamos jadeando, él ya estaba otra vez lejos ocupado en la escritura. Dudo que la primera versión le llevara más de tres días".

Como de costumbre, la señora Stevenson leyó el esbozo y apuntó sus críticas en los márgenes. Louis estaba postrado en la cama entonces por una hemorragia y ella dejó sus comentarios con el manuscrito y Louis en el dormitorio.

Ella dijo que la historia realmente era una alegoría aunque Louis la escribía como un cuento. Al rato Louis la llamó al dormitorio y señaló un montón de cenizas: había quemado el manuscrito por miedo a que tratara de utilizarlo, y en el proceso se obligó a comenzar desde el principio a escribir una historia alegórica como ella le había sugerido. El debate académico es si realmente quemó el manuscrito o no. Algunos eruditos sugieren que las críticas de su mujer no fueron sobre la alegoría sino sobre el contenido sexual inadecuado que supuestamente tendría esta versión. No hay ninguna prueba actualmente que indique que se quemó el manuscrito, pero en cualquier caso esto forma una parte importante de la historia de la novela.

Stevenson volvió a escribir la historia otra vez en tres días. Según Osbourne, "la mera hazaña física era enorme; y en vez de dañarle, esto le despertó y entusiasmó de forma inexpresable. Luego siguió refinándola y trabajando en ella durante 4 a 6 semanas".

El manuscrito fue al principio vendido como una edición en rústica por un chelín en el Reino Unido y un dólar en los Estados Unidos. Al principio las tiendas no hicieron provisión de la novela hasta que una crítica favorable apareció en The Times (25 de enero de 1886). Durante los siguientes seis meses fueron vendidas cerca de cuarenta mil copias. Hacia 1901 se estimó que se habían vendido más de 250 000 copias.

Esta novela se ha convertido en una pieza fundamental y centrada en el concepto de la cultura occidental del conflicto interior del ser humano entre el bien y el mal. También ha sido considerada como "Una de las mejores descripciones del período victoriano por su perforante descripción de la dicotomía fundamental del siglo XIX: Respetabilidad externa y lujuria interna." Y su tendencia a la hipocresía social.

Se han sugerido varias influencias para el interés de Stevenson sobre el estado moral que separa al pecador de su propia moral. Entre ellas se encuentran:

La figura de William Brodie, aparente modelo de ciudadano del siglo XVIII, rector de una comunidad y concejal del Ayuntamiento. De día era un ejemplo de conducta cívica, pero de noche se convertía en jugador y ladrón y llegaba a cometer hurtos sin despertar las sospechas de nadie. Ni siquiera estaban enteradas sus dos amantes, con quienes tuvo cinco hijos. La novela "Memorias privadas y confesiones de un pecador justificado" de James Hogg, en la que un hombre es animado al crimen por otro hombre que resulta ser el diablo. Los géneros literarios que los críticos han utilizado para calificar la novela incluyen: la alegoría religiosa, la fábula, la novela policíaca, literatura de doppelgänger, cuentos diabólicos escoceses o la novela gótica. Se discute si es un relato de ciencia ficción, debido a que la transformación se produce por la alteración de las sales de la poción. Stevenson nunca llega a decir cuáles son exactamente los placeres que Hyde obtiene en sus incursiones, limitándose a decir que se trata de algo de una naturaleza mala, lujuriosa y aborrecible para la moral religiosa victoriana. Sin embargo, varios científicos a finales del siglo XIX, desde la perspectiva del darwinismo social también empezaban a estudiar otras supuestas influencias “biológicas” en la moral humana incluyendo: alcoholismo, drogadicción, homosexualidad, desórdenes de personalidad múltiple y atavismos.

La división interior de Jekyll ha sido vista por algunos críticos como análoga a cismas que existen en la sociedad británica. Las divisiones incluyen las divisiones sociales de la clase, las divisiones políticas entre Irlanda e Inglaterra, y las divisiones entre fuerzas religiosas y seculares.

Es importante, por otra parte, que casi nunca se ha destacado el parentesco entre el asunto central del relato y las posteriores doctrinas freudianas sobre el desdoblamiento del "Ello", sobrecargado de pulsiones sexuales y agresivas desbocadas, y el débil "Yo", de estructura endeble, ante el mismo. La asociación, para el conocedor del psicoanálisis, es casi inevitable. Así, deslumbra que la narración de Stevenson, en el plano de la ficción, se haya anticipado, a grandes rasgos, a la topología del psiquismo, que Freud describiera dos décadas después.




sábado, 8 de diciembre de 2018

Confesión

Confesión (Confession) es un relato de fantasmas del escritor inglés Algernon Blackwood (1869-1951), publicado en la antología de 1921: Los lobos de dios (The Wolves of God).

Es uno de los mejores relatos de terror de Algernon Blackwood, nos sitúa en la ciudad de Londres, durante una noche de niebla. Allí, el protagonista encuentra un escenario ideal para dejar volar su imaginación. Duda sobre la realidad, sobre la verdadera existencia de las personas en la calle, de todas aquellas figuras que flotan en la niebla como vagos espectros, apareciendo y desapareciendo repentinamente. En medio de esa cerrazón se encontrará con una mujer que, como él, está perdida. La sigue hasta el interior de una casa en ruinas, donde finalmente será testigo de una tragedia en perpetua repetición.

Pensar un decálogo narrativo de Algernon Blackwood nos pone frente a un dilema del que no saldremos sin una dosis de injusticia. 

Para dar una idea clara sobre el laberinto que supone decidir los 10 mejores relatos de terror de Algernon Blackwood baste decir que uno de los tantos que conforman su obra, Los sauces (The Willows), trasciende los alcances del elogio, convirtiéndose lisa y llanamente en el mejor cuento de terror jamás escrito. Resolver el resto no será menos difícil. Algernon Blackwood fue un ocultista serio, es decir, que se tomaba en serio al ocultismo; y un hombre profundamente apegado a la naturaleza. Los bosques de Algernon Blackwood no son meras progresiones o vecindades de árboles, sino criaturas orgánicas capaces de sentir odio, rechazo, e incluso hostilidad. En este sentido, la Naturaleza tal como la percibe Algernon Blackwood es una especie de ente gigantesco que ve a los humanos como intrusos, y acaso como usurpadores de sus dones; contra los que luchará violentamente si la ocasión se presenta.

Abordar sus relatos es introducirse en un mundo que hace tambalear nuestras reglas. La Naturaleza oscila entre una maternidad cálida y comprensiva y una beligerante aversión por la raza humana, por esos insectos diminutos que se juzgan eternos pero cuya vida está sujeta a pasiones banales. No hay en la obra de Algernon Blackwood una demonificación de la Naturaleza, por el contrario, sino una sublime comprensión de que somos nosotros quienes le imponemos una moral y una ética que está ausente en los eventos que se producen en la oscuridad de la noche.


Fuente:
http://elespejogotico.blogspot.com/2009/06/confesion-algernon-blackwood.html



Culto Secreto y Otros Relatos

Aunque siempre haya otros nombres que estén más en el candelero, la valía de Algernon Blackwood difícilmente puede pasar inadvertida. ¿Acaso no destacaba su relato "El Wendigo" como uno de los más satisfactorios de la afamada recopilación Los mitos de Cthulhu que realizase Rafael Llopis para Alianza? ¿No fue The Blair Witch Project poco menos que una versión cinema verité del citado y mítico cuento? Ciertamente, la sombra de Blackwood es alargada; su influjo en los escritores de la revista Weird Tales es innegable y su lectura es obligatoria para cualquier escritor en ciernes interesado por el fantástico.

Como corresponde a los grandes, la edición de Culto secreto y otros relatos representa un pequeño acontecimiento editorial, ilustrada por una portada que sintetiza a la perfección el universo de Blackwood: unos árboles crecen bajo un rostro sereno que sugiere una realidad última agazapada tras la faz de la tierra. Es, como bien indica en el prólogo Borja García, "el signo inequívoco de que se ha entrado en el territorio narrativo de Algernon Blackwood (...) La percepción del mundo que nos rodea va sufriendo una transformación hasta desvelar la existencia de un universo paralelo a aquel con el que estamos familiarizados".

La novela corta que abre el volumen, "El hombre al que amaban los árboles", es un paradigma de esa comunión entre naturaleza y terror, preocupación compartida por su colega y compañero de andanzas ocultistas Arthur Machen que se ha convertido a la postre en el sello de Blackwood. Las primeras páginas, que narran la obsesión de un pintor por los árboles, de los que se diría que retrata en todo su ser y su viveza, rozan los lindes de la metafísica, motivo de discusión de unas tertulias de salón progresivamente insanas. Como es norma en el autor, se suceden las imágenes e invocaciones a las fuerzas de la naturaleza en su máxima expresión, el indómito mar, y así el murmullo y el espantoso rumor del reino vegetal, el bosque al cual dota de una poderosa personalidad mediante personificaciones y alusiones varias, se convierte en "una marea, en un océano que avanza" y los claros no son sino "playas" prestas a ser anegadas. La maestría de Blackwood no reside en la acción física o en la descripción de la peripecia argumental: su estilo descansa en el diálogo interior de sus personajes; y es por ello que las charlas distendidas acerca de la grandeza del bosque son finalmente sobrepasadas por la aprensión y el resquemor hacia un entorno hostil. Realizando un envidiable tour de force, Blackwood, al que no le interesa para sus fines el narrador omnisciente, puesto que se apoya en la estratégica ocultación de información relevante, llega a cambiar el punto de vista a medida que pasan las páginas, y los diferentes protagonistas van recogiendo el testigo y el peso de la narración.

La otra novela corta que se incluye en el volumen, "Descenso a Egipto", también presidida por la metafísica, trata sobre mundos y ritos arcanos a la espera de ser desempolvados. En cierto modo prefigura los más alucinógenos relatos de la mitología de Cthulhu y de la cosmología de Lovecraft.

En "Culto secreto", Blackwood rememora el internado en el que estudió, pero escora el tono hacia el terror. Aunque no se distinga por su originalidad y su argumento pueda haberse repetido después hasta la extenuación, no defrauda y esgrime la particularidad de ser uno de los relatos dedicados a una de sus más afamadas creaciones, el investigador de lo paranormal John Silence.

Por último, en los breves "Complicidad previa al hecho" y "El ocupante de la habitación", Blackwood pone a prueba su oficio: lo que pierden en desarrollo lo ganan en pavorosa intensidad. Y es que la narrativa de Blackwood mantiene siempre en vilo al lector, sumiéndole en un "estado de alarma" al plantearle la resolución de un enigma inefable que se salda con una revelación y que suele incluir otra recompensa, un halo poético, una mirada enriquecedora, la ansiada y esquiva catarsis que confirma la perenne actualidad del autor británico.

Pablo Herranz

Fuente:
http://www.bibliopolis.org/resenas/rese0063.htm




viernes, 7 de diciembre de 2018

Algernon Blackwood

Algernon Henry Blackwood (14 de marzo de 1869-10 de diciembre de 1951) fue un escritor inglés de relatos fantásticos, además de periodista y narrador de radio. Sus obras son consideradas por varios críticos como las mejores de la literatura del horror y de lo extraño, junto a sus contemporáneos Lord Dunsany y Arthur Machen.

Blackwood nació en Shooter's Hill (una localidad que forma hoy parte de Londres, pero pertenecía entonces a Kent). A lo largo de su vida, desempeñó oficios muy variados en Norteamérica: granjero en Canadá, encargado de un hotel, minero en Alaska, reportero en Nueva York. De vuelta a Inglaterra, comenzó a escribir relatos de terror, con gran éxito. Como a otros escritores británicos del género, por ejemplo Arthur Machen, se le relaciona con la Golden Dawn, organización secreta cuyas enseñanzas pudieron haber influido en la peculiar atmósfera mágica de sus cuentos. Su obra es citada como una de las principales influencias de H. P. Lovecraft; de hecho, su célebre relato La llamada de Cthulhu se inicia con una cita de Blackwood. Fue uno de los grandes maestros del relato de terror de todos los tiempos. Su obra, realmente prolífica, logró definir algunos aspectos esenciales del género, renovando el viejo cuento de fantasmas de la era victoriana en algo completamente nuevo, donde lo mitológico, lo grotesco, lo incomprensible para la razón, se presentan con una fuerza extraordinaria e imparable. Inquieto entusiasta del ocultismo, Algernon Blackwood introdujo lo sobrenatural en la ficción desde una perspectiva tan noveosa como aterradora.

Blackwood murió el 10 de diciembre de 1951, de una trombosis cerebral por arteriosclerosis. Fue incinerado en el crematorio de Golders Green en Londres. Al cabo de unas semanas su sobrino llevó sus cenizas al puerto de Saanenmöser en el cantón de Berna en Suiza.

Publicó diez libros de historias cortas y en los años 40 y 50 participó a menudo en radio y televisión como lector en las mismas. Escribió también catorce novelas, la mayor parte de las cuales quedaron inéditas. Amaba apasionadamente la naturaleza, y muchas de sus historias dan fe de ello. Uno de sus relatos, Los sauces (1908), se considera una de las mejores historias sobrenaturales jamás escritas.

Escribió también una autobiografía centrada en sus primeros años, Episodios antes de los treinta (1923).

Aunque Blackwood escribió varias historias terroríficas, generalmente su obra busca provocar asombro, más que horror. Sus mejores historias son un prodigio de construcción, ambiente y sugerencia.

jueves, 6 de diciembre de 2018

El Angulo del Horror

"El ángulo del horror" trata de la transformación que sufre Carlos al descubrir en un sueño la perspectiva terrible de la realidad. Al no poder cargar este peso él solo, se apoya en su hermana, Julia, lo que hace que esta especie de maldición pase a ella y, luego, a Marta, la más pequeña de la familia.

Lo inquietante se desata en el momento en que julia nota que Carlos se quedaba contemplando la casa, con la cabeza inclinada hacia un lado y luego hacia el otro:

"Carlos estaba allí, en la misma posición que la noche anterior, contemplando la casa con una mezcla de estupor y consternación, inclinando la cabeza, primero a la derecha, luego a la izquierda, clavando la mirada en el suelo y cruzando abatido el empedrado camino que le separaba de la casa. Fue entonces cuando julia comprendió, de pronto, que a su hermano le ocurría algo."

Pues bien lo que le ocurría a Carlos era tan solo el hecho de estar consternado por un sueño en el que todo lo que ocurría era controlado a cabalidad por él, si existía algo que le incomodaba del sueño simplemente lo corregía a su antojo “… debía regresar a la estación antes de que el tren partiera de nuevo para Brighton. Es un sueño, me repetí”, pero lo único que él no diseño, ni pudo cambiar de su sueño fue el ángulo que lo descresto y conmociono, tan solo un ángulo diferente de su casa, otra perspectiva de lo que él conocía perfectamente, aquí el lector puede apreciar sencillamente como Fernández Cubas nos introduce otro punto inquietante durante todo el relato y ya no es lo que le sucede a Carlos para pasar a ser porque le sucede esto a Carlos quien tan solo vio un ángulo diferente de su casa y no necesariamente determinado en grados sino en horror o más bien  miedo a lo desconocido.

Fernández Cubas nos da a conocer un Angulo desconocido en nuestro subconsciente, el cual solo despertamos cuando apreciamos las vivencias de los demás no las propias el cual nos permite horrorizarnos de lo que conocemos como Carlos, un ángulo tan subjetivo y atado a la importancia que le de cada cual que nunca llegaremos a apreciar bien la sublime vista que nos brinda.

http://resumenesyensayos.blogspot.com/2013/06/inquietante-en-el-angulo-del-horror.html




miércoles, 5 de diciembre de 2018

Cristina Fernández Cubas

Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, Barcelona, 1945) es una escritora y periodista española, una de las más destacadas cultivadoras del relato breve en la literatura española de las décadas de 1990 y 2000.

Estudió Derecho en Barcelona, y un diplomado en periodismo en la Escuela Oficial de Periodismo, de la cual regresó en 1972, en Madrid​, profesión esta última que ejerció desde muy joven hasta que decidió dedicarse por completo a la literatura. Estuvo casada con el escritor Carlos Trías Sagnier hasta la muerte de este en 2007 debido al cáncer de pulmón​. Ha residido, entre otras ciudades, en El Cairo, Lima, Buenos Aires, París y Berlín.

Ha sido sobre todo prolífica en el ámbito de los cuentos, libros de los cuales ha escrito Mi hermana Elba (1980), Los altillos de Brumal (1983), El ángulo del horror (1990), Con Ágatha en Estambul (1994), Parientes pobres del diablo (2006)​, Todos los cuentos (2009), una recopilación de los libros anteriores laureada en múltiples ocasiones​, y La habitación de Nona (Tusquets, 2015), libro acreedor al Premio Nacional de la Crítica en 2016.​

Es también autora de tres novelas, El año de Gracia (1985), El columpio (1995) y La puerta entreabierta (2013), una obra de teatro, Hermanas de sangre (1998) y un libro de memorias narradas, Cosas que ya no existen (2001), recuperado en 2011 por Tusquets Editores.

La muerte de su esposo se mantuvo alejada de la escritura durante varios años y volvió al mundo literario hasta 2013, bajo el pseudónimo Fernanda Kubbs,​ con su novela La puerta entreabierta, la cual trata sobre una periodista escéptica que al visitar a una vidente sufre una transformación inesperada.​ De acuerdo con la escritora, usó el seudónimo porque quería iniciar una línea paralela y con el seudónimo “quiero avisar al lector de que va encontrarse con algo que se aparta de lo que he escrito hasta ahora”.

La narrativa de Cristina Fernández Cubas abreva de los cuentos orales que escuchó en la infancia, de historias de las cuales se quedó empapada y de las lecturas que ya en su vida adulta iría haciendo, tales como Frankeinstein, de Mary Shelley; la obra de Carson McCullers o las historias góticas de Henry James. Además de esto, también es notoria dentro de su obra la presencia de Cortázar y Edgar Allan Poe, al cual homenajea en “La noche de Jezabel” y en la continuación que hace de “Al faro”.

En los relatos de Cristina Fernández Cubas priman la concisión, la precisión y la tensión propios del género cuentístico, logrados a partir del estilo y el desarrollo de las peripecias de los personajes. Sus cuentos suelen introducir situaciones inquientantes, sueños tribulados y vueltas de tuerca en las que busca producir una sensación de perturbación, inquietud o extrañeza. Hay algunos temas que sobresalen y se reiteran dentro de su obra, tales como la fatalidad, el viaje iniciático, el conflicto entre lo inexplicable y la razón, la otredad, la mujer y su relación con la magia, el fin de la infancia y la construcción de una realidad propia de los niños, lo oculto, y las “preocupaciones insólitas".

En conjunto, la narrativa de Cristina Fernández Cubas puede ser interpretada como una reflexión sobre lo fantástico, género al que más se le relaciona, y las posibilidades que este da para obtener un punto de vista más complejo del entorno. Cuando sus cuentos no son fantásticos, igualmente se vale de las técnicas y motivos del género para jugar con la intriga y la incertidumbre​, así, a partir de los modelos de la narración fantástica, enfrenta a sus personajes —principalmente mujeres— a atmósferas inquietantes, plenas de sugestiones, en un juego en el que el lector es parte activa del desciframiento de las claves, los silencios y el desvelamiento de las razones últimas de las psicologías y conductas,​ juego fundamentado en “la inteligente estructura de las narraciones y en la capacidad del lenguaje para sorprender y sugerir”.

martes, 4 de diciembre de 2018

Oliver Twist

Oliver es un niño huérfano que pasa sus primeros años en el orfanato de la señora Mann. Al igual que el resto de niños en el orfanato, Oliver sufre hambre continuamente. Los niños deciden entonces jugar a quién de ellos pedirá más comida y Oliver resulta ser el elegido. En la cena de esa noche, después de su ración normal, se dirige al director del orfanato y le pide más comida. Debido a este episodio es tachado de problemático por el Sr. Bumble, el bedel y el director, quien lo ofrece como aprendiz a cualquiera que lo quiera contratar. Así, Oliver se convierte en aprendiz del enterrador Sowerberry; sin embargo, se pelea con un empleado del enterrador y decide escapar a Londres...

En las afueras de la ciudad, cansado y hambriento, conoce a Jack Dawkins (El Pillastre), quien le ofrece un lugar donde hospedarse en Londres. Lleno de inocencia, Oliver se ve inmerso en el mundo del hampa londinense y se encuentra en medio de una banda de chicos carteristas, dirigida por el malvado Fagin.

Londres es descrito como una sucesión de laberínticas calles y callejones, patios por los que Oliver es arrastrado, y en los que percibe la pobreza, la suciedad o la delincuencia. En esa ciudad, conoce a una mujer llamada Nancy, quien se gana la vida en la calle.

Oliver Twist es la segunda novela del autor inglés Charles Dickens. Se publicó originalmente como novela por entregas de aparición mensual (aproximadamente) en la revista Bentley's Miscellany, dirigida por el propio Dickens, entre febrero de 1837 y abril de 1839. En un principio, el autor tenía la intención de que formase parte de una obra más extensa, The Mudfog Papers. Dickens lo publicó en tres volúmenes en noviembre de 1838, antes de que terminara la versión en entregas publicada en la revista​ y el propio Dickens lo revisó para sucesivas reediciones en 1846, 1850, 1858 y 1867.

Con una clara influencia de las novelas picarescas de Henry Fielding —sobre todo por su Tom Jones (1749)— y de Tobias Smollett —por Humphry Clinker (1771)—, y la novela gótica, se encuadrada más bien en el género de la novela de Newgate.​ Es la primera novela en lengua inglesa que tiene a un niño como protagonista.​ Asimismo, destaca por su tratamiento del mundo de los criminales y sus sórdidas vidas, prácticamente carente de Romanticismo.​ Oliver Twist es una de las primeras novelas sociales de la historia de la literatura, pues llama la atención a sus lectores sobre varios males sociales de la época, tales como el trabajo infantil o la utilización de niños para cometer delitos. Dickens se burla de la hipocresía de su época tratando estos temas tan serios con sarcasmo y humor negro. La novela pudo haber sido inspirada por la historia de Robert Blincoe, un huérfano cuyo relato sobre la dureza de su vida como trabajador infantil en un molino de algodón tuvo una gran difusión en los años 1830.




lunes, 3 de diciembre de 2018

El Burgomaestre Embotellado

"El Burgomaestre Embotellado"
   Erckmann-Chatrian

He profesado siempre una alta estima e incluso una especie de veneración por el noble vino del Rin. Burbujea como el champagne, calienta como el bourgogne, abrasa la imaginación como los vinos de España, y nos pone tiernos como el lacrima Christi; y, por encima de todo, hace soñar, ofrece a nuestros ojos todo el ancho campo de la fantasía.
En 1846, acabando el otoño, me había decidido a peregrinar por la comarca de Johannisberg. Cabalgando sobre un pobre jamelgo enflaquecido, había dispuesto dos cámaras de hojalata entre sus espaciosas cavidades intercostales, y viajaba por pequeñas jornadas.
¡Qué admirable espectáculo es el de la vendimia! Una de mis cántaras estaba siempre vacía y la otra siempre llena; cuando dejaba una viña tenía siempre otra perspectiva. Sentía únicamente no poder compartir este placer con un verdadero entendido.

Uno de estos días de mi peregrinación, a la caída de la tarde, el sol, que estaba a punto de ponerse, lanzaba todavía entre las anchas hojas de las viñas algunos rayos perdidos. Oí entonces detrás de mí el trote de un caballo. Me desvié ligeramente a la izquierda para dejarle paso y, para sorpresa mía, reconocí a mi amigo Hippel, que lanzó una alegre exclamación al verme.
Conoceréis sin duda a Hippel, con su nariz carnosa, su boca dibujada especialmente para la degustación, y su barriga de tres pisos. Parecía Sileno persiguiendo al dios Baco. Nos abrazamos, con gran contento por ambas partes. Hippel viajaba con el mismo propósito que yo: catador distinguido, quería Fijar su opinión sobre el matiz de ciertos viñedos, acerca de cuya calidad mantenía dudas razonables. Proseguimos en mutua y complacida compañía.
Hippel gozaba de un carácter de alegre locura, y trazó nuestro itinerario por los viñedos del Rhingau. Nos deteníamos de cuando en cuando para dar unos tientos a las cántaras, mientras escuchábamos el silencio que se extendía a nuestro alrededor.
La noche iba ya bastante avanzada cuando nos presentamos ante un pequeño albergue achantado en la ladera. Pusimos pie a tierra. Hippel miró a través de una pequeña ventana que se hallaba casi al nivel del suelo: sobre una mesa brillaba una lampara y al lado de la lámpara dormitaba una mujer de edad.
—¡Eh —gritó mi camarada—, abrid, buena mujer!
La vieja se sobresaltó y, alzándose de la silla, se aproximó a la ventana, pegando su arrugado rostro a uno de los cristales. Parecía uno de esos viejos retratos flamencos donde el ocre y el color de humo se disputan la presencia.



domingo, 2 de diciembre de 2018

Los Dos Príncipes

"Los Dos Príncipes"
 Hermanos Grimm

Erase una vez un rey que tenía un hijo, todavía niño. Una profecía había anunciado que al niño lo mataría un ciervo cuando cumpliese los dieciséis años.
Habiendo ya llegado a esta edad, salió un día de caza con los monteros y, una vez en el bosque, quedó un momento separado de los demás. De pronto se le presentó un enorme ciervo; él quiso derribarlo, pero erró la puntería. El animal echó a correr perseguido por el mozo hasta que salieron del bosque.
De repente, el príncipe vio ante sí, en vez del ciervo, un hombre de talla descomunal que le dijo:
—Ya era hora de que fueses mío. He roto seis pares de patines de cristal persiguiéndote, sin lograr alcanzarte.
Y, así diciendo, se lo llevó.
Después de cruzar un caudaloso río, lo condujo a un gran castillo real, donde lo obligó a sentarse a una mesa y comer.
Comido que hubieron, le dijo el Rey:
—Tengo tres hijas. Velarás una noche junto a la mayor desde las nueve hasta las seis de la madrugada. Yo vendré cada vez que el reloj dé las horas, y te llamaré. Si no me respondes, mañana morirás; pero si me respondes, te daré a la princesa por esposa.
Los dos jóvenes entraron, pues, en el dormitorio, y en él había un San Cristóbal de piedra.
La muchacha dijo a San Cristóbal:
—A partir de las nueve vendrá mi padre cada hora, hasta que den las tres. Cuando pregunte, contestadle vos en lugar del príncipe.
El Santo bajó la cabeza asintiendo, con un movimiento que empezó muy rápido y luego fue haciéndose más lento, hasta quedarse de nuevo inmóvil.
A la mañana siguiente díjole el Rey:
—Has hecho bien las cosas; pero antes de darte a mi hija mayor, deberás pasar otra noche con la segunda, y entonces decidiré si te caso con aquélla. Pero voy a presentarme cada hora, y cuando te llame, contéstame. Si no lo haces, tu sangre correrá.
Entraron los dos en el dormitorio, donde se levantaba un San Cristóbal todavía mayor, al que dijo, asimismo, la princesa:
—Cuando mi padre pregunte, respóndele tú.
Y el gran Santo de piedra bajó también la cabeza varias veces, rápidamente las primeras, y con más lentitud las sucesivas, hasta volver a quedar inmóvil. El príncipe se echó en el umbral de la puerta y, poniéndose la mano debajo de la cabeza, se durmió.
Dijo el Rey a la mañana siguiente:
—Lo has hecho bien, pero no puedo darte a mi hija. Antes debes pasar una tercera noche en vela, esta vez, con la más pequeña. Luego decidiré si te concedo la mano de la segunda. Pero volveré todas las horas y, cuando llame, responde; de lo contrario, correrá tu sangre.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...