James Graham Ballard (Shanghái, 15 de noviembre de 1930-Londres, 19 de abril de 2009) fue un escritor inglés de ciencia ficción. Un gran número de sus escritos describen distopías. El lugar que ocupa la obra del escritor británico James Graham Ballard (1930-2009) en el mapa de la cultura (y la contracultura) contemporánea es extrañamente fronterizo. Desde El mundo sumergido (1962) hasta Bienvenido a Metro-Centre (2006), pasando por novelas como Crash (1973) o El imperio del sol (1984) su literatura está marcada por una doble huella. De un lado, el intento de hurgar en los límites del género ciencia-ficción, de otro, pensar constantemente el desastre como inminente, como aquello que puede suceder en cualquier momento (o que ya está sucediendo). Por este motivo se suele decir que es un escritor de ciencia ficción en la misma medida en que juega con los márgenes de este género, o bien que es un modernista que mete el dedo en las heridas del posmodernismo. Sus obras son fábulas del fin, formas narrativas en las que el desorden (psicológico, moral, afectivo…) se impone e incluso redime, en las que el desastre climático da lugar a delirantes esperanzas de vida, pero también sus novelas son especulaciones sobre un mundo por venir dominado por extrañas y violentas corporaciones, o “por un fascismo templado por las tarjetas de crédito y los códigos pin”, como él mismo escribió. Su visión es delirante y devastadora, pero también puede resultar reveladoramente emancipadora.
J. G. Ballard nace en Shanghái (República de China) en 1930 de padres ingleses. Durante la Segunda Guerra Mundial fue encerrado junto con su familia en un campo de concentración japonés, experiencia que relataría en su obra El imperio del sol, propuesta para el Booker Prize, ganadora del Guardian Fiction Prize y que más tarde llevaría al cine Steven Spielberg en la película homónima.
En 1946 su familia se traslada a Gran Bretaña e inicia estudios de medicina en la Universidad de Cambridge, aunque no los completará. A continuación, trabaja como redactor en un periódico técnico y como portero del Covent Garden, antes de incorporarse a la RAF en Canadá como piloto. Una vez licenciado, trabaja durante seis años como adjunto a la dirección de una revista científica, para pasar más tarde a dedicarse por completo a la literatura. Falleció el 19 de abril de 2009, víctima de un cáncer de próstata.



