martes, 16 de septiembre de 2025

Las Manos de Mármol

Las Manos de Mármol (The Marble Hands) es un relato de terror del escritor inglés Bernard Capes (1854-1918), publicado originalmente en la antología de 1915: Los fabulistas (The Fabulists).

Las manos de mármol, uno de los grandes cuentos de Bernard Capes, es un relato corto y espeluznante sobre dos niños que ven algo extraño en un cementerio: una tumba muy particular, adornada con dos manos de mármol con un significado misterioso.

El narrador y su amigo, Heriot, entran al cementerio de noche. Mientras caminan entre las lápidas, Heriot se detiene y le pide al narrador que vaya a mirar una tumba en particular y luego le cuente lo que ha visto. Esa tumba no tiene lápida, sino un par de manos de mármol, tan blancas y relucientes como si fueran reales, tanto que el narrador, por un momento, siente que son manos vivas que salen de la tumba.

Inquieto, el narrador corre de vuelta con Heriot, y le dice que las manos de mármol todavía están allí. Recién entonces Bernard Capes cuenta la historia de la tumba: es el lugar de descanso de la tía de Heriot, una mujer obsesionada con sus manos, a las que consideraba la parte más hermosa de su cuerpo; de hecho, las hizo fotografiar y luego esculpir en mármol. Sin embargo, había algo perverso en esa actitud. Su deseo era tener esas manos de mármol en su tumba una vez que estuviera muerta, y así sucedió (ver: El cuerpo de la mujer en el Horror)

Su esposo volvió a casarse y su nueva esposa exigió que quitaran las manos de mármol. Pero cuando Heriot visitó la tumba vio que las manos todavía estaban allí. No estaba seguro si era su imaginación, o si las manos en realidad habían sido restituidas a su lugar. Por eso le pidió al narrador que fuera a revisara la tumba.

Las manos de mármol de Bernard Capes es un cuento breve, tanto que extenderse en un análisis más detallado constituye una especie de profanación a su sencillez. Extraño es la palabra que mejor lo define.


viernes, 12 de septiembre de 2025

Bernard Capes

Bernard Edward Joseph Capes (30 de agosto de 1854 - 2 de noviembre de 1918) fue un autor inglés. Capes nació en Londres, uno de once hijos: su hermana mayor, Harriet Capes, fue una reconocida traductora y autora de más de una docena de libros infantiles. Su tío, John Moore Capes, fue presidente de la Oxford Union mientras estudiaba en el Balliol College de Oxford y publicó una novela semiautobiográfica. Su abuelo, John Capes, se había convertido al catolicismo , por lo que Capes se crio en el catolicismo y estudió en el colegio católico Beaumont College. Sin embargo, abandonó rápidamente esta práctica.

Capes fue un prolífico autor victoriano , que publicó más de cuarenta volúmenes (novelas románticas, de misterio, poesía e historia) junto con numerosos artículos para las revistas de la época. Comenzó su carrera como escritor como periodista, convirtiéndose posteriormente en editor de la revista mensual The Theatre , la publicación dramática británica más prestigiosa de su época. Otras revistas para las que Capes escribió fueron Blackwood's, Butterfly, Cassell's, Cornhill Magazine, Hutton's Magazine, Illustrated London News, Lippincott's, Macmillan's Magazine, Literature, New Witness, Pall Mall Magazine, Pearson's Magazine, The Idler, The New Weekly y The Queen.

Capes escribió numerosas historias de fantasmas , que posteriormente fueron redescubiertas por el antólogo Hugh Lamb en la década de 1970. Su cuento de 1899, "La Parca Negra", presenta una personificación sobrenatural de la Muerte. Capes también escribió novelas históricas. Amor como un gitano (1901) se ambienta durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Bembo: Una historia de Italia, de Capes , es una novela que se desarrolla durante el reinado de Galeazzo Sforza, duque de Milán del siglo XV.

Finalmente se dedicó por completo a escribir novelas, dedicando unos cuatro meses a cada una. En varias ocasiones publicó dos o tres novelas en un mismo año, e incluso cuatro en 1910. Su primer éxito llegó en 1897, cuando participó en un concurso de 30.000 dólares para nuevos autores patrocinado por el Chicago Record. Obtuvo el segundo premio por The Mill of Silence, publicada por Rand McNally ese mismo año. Al año siguiente, el Chicago Record volvió a convocar el concurso, y esta vez Capes lo ganó con The Lake of Wine, publicada por Heinemann.

Murió en la epidemia de gripe de 1918. Una placa conmemorativa que conmemora su vida se encuentra en la Catedral de Winchester (donde trabajó en los años previos a su muerte), fijada a la pared junto a la puerta que conduce a la cripta.

El hijo de Capes, Renalt Capes (1905-1983), y sus nietos, también (Dr.) Renalt Capes (1956-), Ian Bernard y Graham Burns, también son autores publicados.


La Venta de los Gatos

La Venta de los Gatos es un relato fantástico del escritor español Gustavo Adolfo Becquer (1836-1870), publicado originalmente en el periódico El contemporáneo, en noviembre de 1862, y luego reeditado en la antología de 1871: Leyendas.

Es uno de los grandes cuentos de Gustavo Adolfo Becquer, desarrolla dos historias en una, y ambas poseen el encanto melancólico de quien añora la tierra de su infancia, ya cambiada para siempre.

"La Venta de los Gatos" es un relato breve y poco conocido de Gustavo Adolfo Bécquer, un escritor español famoso por sus poemas y leyendas románticas. A diferencia de sus obras más populares, como las "Rimas" y "Leyendas", este cuento se aleja del tono melancólico y sobrenatural para adentrarse en la tradición oral y el folclore, ofreciendo una mirada a la vida cotidiana en las posadas del siglo XIX.

El relato se centra en el diálogo entre un viajero y el ventero de una humilde posada, conocida como "La Venta de los Gatos", ubicada en las afueras de Toledo. A través de la conversación, el ventero narra la peculiar historia del nombre del lugar, revelando una anécdota que mezcla el ingenio popular con un toque de picaresca. La narración es sencilla, directa y rica en detalles que transportan al lector a la atmósfera de la época, con sus personajes rústicos y sus costumbres.

Realismo y costumbrismo: Bécquer se aleja de su estilo habitual para explorar una veta más realista y costumbrista. El relato no busca la fantasía o el misterio, sino que se nutre de la realidad del campo español, capturando la esencia de sus gentes y sus historias.

Humor e ironía: A pesar de su sencillez, el cuento está lleno de un humor sutil y una ironía ligera. La historia del ventero es, en sí misma, una burla a las apariencias y a la credulidad de la gente.

Carácter folclórico: El relato tiene un fuerte sabor a cuento popular. Bécquer actúa como un recopilador de historias, transmitiendo una anécdota que podría haber sido contada de boca en boca en cualquier venta del camino.

Personajes arquetípicos: El ventero, con su sabiduría popular y su chispa, es un personaje arquetípico del folclore español. Él representa la figura del narrador de historias que, con su elocuencia, da vida a los lugares.

Aunque "La Venta de los Gatos" no posee la profundidad poética o la complejidad de otras obras de Bécquer, su valor reside en su sencillez y autenticidad. Es una pieza que muestra una faceta menos conocida del autor, revelando su interés por las historias de la gente común y su capacidad para capturar el espíritu de una época. Es una lectura amena y rápida que, a pesar de su brevedad, deja una impresión duradera por su encanto y su humor. Para los amantes de la literatura costumbrista o para aquellos que deseen explorar la obra de Bécquer más allá de sus textos más canónicos, este relato es una grata sorpresa.

Cuando allá por noviembre de 1862, el poeta Gustavo Adolfo Bécquer publica en El Contemporáneo de Madrid su leyenda La Venta de los Gatos estaba publicando algo más que una hermosa y triste historia.

Es sabido que las orillas del Guadalquivir y el entorno de la Barqueta fueron escenarios predilectos de sus paseos y primeras ensoñaciones juveniles.

«Allí, donde los álamos me protegían con su sombra, daba rienda suelta a mis pensamientos y forjaba una de esas historias imposibles…»

En esas escapadas, con catorce o quince años, soñaba ya Bécquer con ser poeta y cantar las bellezas de Sevilla. Incluso se imaginaba recordado en aquel lugar por una ciudad agradecida a su obra.

“Una piedra blanca, con una cruz y mi nombre, sería todo el monumento…”


viernes, 5 de septiembre de 2025

La Perfeccionista

La Perfeccionista (The Perfectionist) es un relato de terror de la escritora norteamericana Margaret St. Clair (1911-1995), publicado originalmente en la edición de mayo de 1946 de la revista Mystery Book Magazine, y luego reeditado por Alfred Hitchcock en la antología de 1957: Historias que no me dejarían hacer en televisión (Stories They Wouldn't Let Me Do on TV).

La perfeccionista, uno de los grandes cuentos de Margaret St. Clair, relata la historia de la tía Muriel, una anciana dulce, sentimental, pero obsesionada con pintar cuadros realistas. Para eso necesita que sus modelos se queden quietos, muy quietos.

La perfeccionista de Margaret St. Clair nos introduce en la casa de la tía Muriel, una anciana dulce y afectuosa que solo sueña con pintar cuadros realistas. Para eso, por supuesto, necesita que sus modelos se mantengan quietos, tal es así que su deseo de verosimilitud artística conduce a una espantosa ola de crímenes.

¿Quién hubiera pensado que esta simpática anciana sería una presencia temible, una asesina acechando pacientemente en su casa, esperando el momento justo para atacar? Ciertamente no el narrador de la historia, Charles, sobrino de la tía Muriel, cuya delicada situación económica lo lleva a viajar al pueblo de Downie para pasar un tiempo trabajando para la anciana, cuidarla y hacerle compañía.

En los últimos años, la tía Muriel se ha vuelto aficionada al dibujo. Es una artista dedicada, obsesiva, perfeccionista, que dibuja sus modelos hasta el agotamiento. Pronto descubre que, para que sus obras sean perfectas, sus modelos también deben permanecer inalterables: no marchitarse, en el caso de sus flores y plantas, y no moverse, como el inquieto Teddy, el perro de la casa. Por supuesto, lograr que un modelo vivo permanezca totalmente inmóvil durante largas horas, incluso días, es sumamente difícil. Poco a poco, Charles comienza a percibir ciertas rarezas en el comportamiento de su tía.

De alguna manera, todos los deseos de la tía Muriel en relación a sus modelos parecen hacerse realidad como si la suerte lo quisiera: manzanas y árboles se preservan milagrosamente; un pez es inmovilizado al congelar el agua de su pecera; Teddy, el inquieto perro de la casa, muere misteriosamente y es embalsamado. A media que las preferencias y temas artísticos de la tía Muriel se vuelven más y más complejos, Charles, su sobrino, comienza a sospechar lo peor: la tía Muriel quiere pintarlo.

Margaret St. Clair hace un trabajo formidable en La perfeccionista. Cada crimen de la anciana es precedido por pequeños actos de bondad. Por ejemplo, antes de envenenar al perro para poder pintarlo [Teddy sencillamente se rehusa a quedarse quieto], la tía le compra algunos huesos de juguete para que el animal sea feliz en sus últimos momentos. Uniendo estos puntos, Charles percibe que la tía Muriel lo asesinará [no con maldad, sino con pesar, incluso con profundo dolor, del mismo modo en que mató al pez y al perro] cuando ella le propone prestarle dinero para que empiece su propio negocio de jardinería y finalmente pueda casarse con la chica que le gusta, Virginia. Ese es su hueso de juguete.

La perfeccionista de Margaret St. Clair es un relato lleno de presagios, quizás demasiados, tantos que el lector rápidamente puede captar hacia dónde se dirige la historia, y hasta anticipar el final. Sin embargo, lo interesante aquí es el recorrido de esta mujer que se dedica al arte y siente que debe lograr una interpretación perfecta de sus temas, incluidos la fruta, un árbol, un pez y su perro mascota, sin mencionar a Charles. La tía Muriel, no obstante, no es una mujer maligna; es sentimental, de buen corazón, generosa hasta el extremo. El punto de apoyo para su vena homicida es la impaciencia del artista, en este caso, oculta bajo el velo de este pequeño pasatiempo que, a la vista de los demás, parece perfectamente inofensivo.

De este modo, Margaret St. Clair evita los lugares comunes del género, los cuales seguramente habrían perfilado a una anciana diabólica, nunca a esta dulce mujer mayor capaz de reconciliar los buenos sentimientos con sus impulsos homicidas. A propósito, La perfeccionista fue el primer relato publicado por Margaret St. Clair; el cual daría inicio a un verdadero reinado de veinte años en el ámbito del pulp. Después de 1962, Margaret St. Clair solo publicó esporádicamente algunos cuentos y novelas. Sus últimos años dieron un cambio notable desde la ciencia ficción a historias relacionadas con la Wicca, un movimiento religioso pagano en el que ella y su esposo se iniciaron en 1966, llegando a conocer personalmente a su fundador, Gerald Gardner.