martes, 30 de junio de 2026

Pacto de Destrucción y el Rescate de los Poemas de Dante Gabriel Rossetti

Esta es la historia de cómo algunos de los mejores poemas de la época victoriana pasaron años enterrados en un ataúd... hasta que su autor decidió que la fama valía más que el luto.

El pacto de amor y el entierro

Dante Gabriel Rossetti fue un célebre poeta y pintor inglés, fundador de la Hermandad Prerrafaelista. Su gran musa, modelo y posterior esposa fue Elizabeth Siddal (famosa por haber sido la modelo de la icónica pintura Ofelia de John Everett Millais).

La relación estuvo plagada de drama, infidelidades y adicciones. En 1862, trágicamente, Elizabeth murió a los 29 años por una sobredosis de laudano. Destrozado por la culpa y el dolor, durante el funeral, Rossetti deslizó el único manuscrito de sus poemas de amor inéditos entre el cabello pelirrojo de su esposa muerta y el forro del ataúd. Declaró solemnemente que, dado que esos poemas habían sido inspirados por ella, debían irse con ella a la tumba. El ataúd se cerró y fue enterrado en el cementerio de Highgate, en Londres.

La historia oculta: El arrepentimiento y la profanación

Pasaron siete años. La memoria del dolor se fue diluyendo, pero el ego de Rossetti y sus ganas de triunfar como poeta crecieron. Empezó a arrepentirse amargamente de haber enterrado su obra maestra. Además, su vista estaba fallando y ya no podía pintar como antes, por lo que necesitaba publicar esos poemas para subsistir.

Como la exhumación legal de un cuerpo era un escándalo absoluto en la puritana Inglaterra victoriana, Rossetti tramó un plan secreto con la ayuda de su agente literario, Charles Augustus Howell.

El rescate nocturno: Una noche de otoño de 1869, un grupo de hombres armados con palas y una hoguera para combatir el frío (y desinfectar el aire) entraron en secreto al cementerio de Highgate. Rossetti, cobarde y consumido por la culpa, no fue capaz de asistir y se quedó esperando en una casa cercana.

Abrieron la tumba y desenterraron el ataúd. Según el informe que Howell le dio a Rossetti para tranquilizarlo (un informe con tintes casi míticos), el cuerpo de Elizabeth estaba prácticamente intacto y su famoso cabello pelirrojo había seguido creciendo tras la muerte, llenando el ataúd y brillando a la luz de las antorchas.

Howell metió la mano en el ataúd, retiró el libro de poemas empapado y medio descompuesto de entre el cabello de la difunta, y volvieron a sellar la tumba.

El desenlace

Los poemas tuvieron que ser desinfectados minuciosamente con fuertes químicos y secados página por página debido a los fluidos de la descomposición. Rossetti incluso tuvo que transcribirlos con cuidado porque un gusano había atravesado varias páginas del manuscrito.

En 1870, Rossetti publicó el libro bajo el título simplificado de Poemas. Fue un éxito rotundo de crítica y público, pero el secreto no tardó en filtrarse en los círculos literarios de Londres.

Aunque consiguió la fama que tanto ansiaba, el precio psicológico fue devastador: Rossetti pasó el resto de su vida obsesionado con la idea de que el fantasma de su esposa lo perseguía por haber profanado su descanso, lo que lo llevó a una severa paranoia, al abuso de sustancias y, finalmente, a un intento de suicidio.

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