miércoles, 14 de febrero de 2018

El Sastrecillo Valiente

"El sastrecillo valiente" o "Siete de un golpe" (Das tapfere Schneiderlein o Sieben auf einen Streich) es el cuento de hadas número 20 de la colección Cuentos de la infancia y del hogar (Kinder- und Hausmärchen), de los hermanos Grimm, escritores y filólogos alemanes célebres por sus cuentos para niños.

Un sastre estaba siendo molestado por siete moscas mientras trabajaba y decidió acabar con ellas inmediatamente, y así lo hizo de una sola vez. Orgulloso de su hazaña, pues la cosa no era fácil, se hizo un cinturón donde bordó "Siete de un golpe", y decidió que el mundo debía conocer su proeza y así echó a andar. En el camino se encontró con un gigante que, creyendo que la frase se refería a hombres en vez de moscas, le muestra respeto. Sin embargo, el gigante le pone a prueba en numerosos ocasiones, de las que el sastrecillo valiente sale indemne gracias a su ingenio. Después de librarse de él, llega a un reino donde también la frase de Siete de un golpe es interpretada como el lema de un poderoso guerrero, e impresionados, le encargan liberar la región de dos gigantes, un unicornio y un temible jabalí que tienen atemorizados a sus habitantes. A cambio, recibirá la mitad de un reino y la mano de una princesa. Nuevamente, haciendo uso de su inteligencia, el sastrecillo superará los retos que se le presentan consiguiendo después la magnífica recompensa.

La historia de un hombre sencillo que por un malentendido alcanza poder y fortuna, llegando a desposar a la hija del Rey, nos enseña a no guiarnos por las falsas apariencias y buscar pruebas para perseguir la verdad.






lunes, 12 de febrero de 2018

El Vendedor de Pararrayos

"Que trueno extraordinario, pensé, parado junto a mi hogar, en medio de los montes Acroceraunianos, mientras los rayos dispersos retumbaban sobre mi cabeza, y se estrellaban entre los valles, cada uno de ellos seguido por irradiaciones zigzagueantes y ráfagas de cortante lluvia sesgada, que sonaban como descargas de puntas de venablos sobre mi bajo tejado. Supongo, me dije, que amortiguan y repelen el trueno, de modo que es mucho más espléndido estar aquí que en la llanura."

El relato trata de un extraño personaje que se dedica a vender pararrayos… en plena tormenta. ¿Está loco? ¿qué se trae entre manos?. Muchos se sentirán identificados con esa sátira, en un mundo donde el miedo se ha convertido en una justificación para adquirir todo tipo de productos, hasta los absurdos.

"El vendedor de pararrayos" es un cuento poco conocido de Herman Melville, autor reconocido por su biblico Moby Dick. El cuento se ambienta en medio de una tormenta cuando llama a la puerta de una casa un vendedor de pararrayos. En el breve relato bajo la lluvia y los relámpagos se inicia una lucha simbólica entre el bien y el mal, la religión y la ciencia entre dos personajes anclados a sus creencias. La obra fue publicada en una recopilación de cuentos y breves relatos fantásticos.

En este sencillo cuento, la impertinencia del montañés,  sus lúcidas preguntas, su pasmosa tranquilidad, dejan sin argumentos al vendedor de pararrayos que no consigue traficar con su temor. El omnipotente vendedor de pararrayos dispone de múltiples recursos y una verborrea nada desdeñable, pero el hombre al que pretende embaucar, para que adquiera el pararrayos que le salvará de una muerte segura; no es un pobre diablo, al que pueda mover a su antojo. Aunque al principio cree estar ante el mismísimo Júpiter (lo que adquiere en el contexto un carácter irónico, hasta sarcástico)  pronto descubre su error y dedica todas las energías, a poner en tela de juicio al vendedor, que no sabe cómo convencerlo; todos sus argumentos se diluyen, se desmitifican, son rebatidos, pese a sus titánicos esfuerzos por conseguir la compra.

En "El Vendedor de pararrayos", en plena tormenta, aparece en casa del protagonista un comerciante de estos utensilios que, con objeto de venderlos, muestra un completo conocimiento de esos fenómenos atmosféricos y anuncia toda clase de accidentes a quién no se los compre. Su anfitrión, con una mezcla de estupor y de indignación ante tan singular comportamiento, termina por echarlo de su casa.

Bajo esta aparente sencillez, Melville oculta una crítica mordaz hacia aquellas personas que se enriquecen a costa del miedo o la ignorancia de los demás. Y es que, en los relatos del norteamericano, siempre se debe profundizar para encontrar el sentido último de su mensaje.






sábado, 10 de febrero de 2018

La Pata de Mono

"La Pata de Mono" (en inglés, The Monkey's Paw) es un corto cuento de terror sobrenatural escrito por W.W. Jacobs, humorista inglés, en 1902. En esta historia la pata de un mono muerto es un talismán que cumple a quien la posea tres deseos, pero los deseos vienen con un enorme precio.

Cualquier antología de relatos terroríficos digna de tal nombre debería incluir La pata de mono, uno de los cuentos cumbres del género desde su publicación en 1902. Su sinopsis es archisabida (un famosísimo sketch de Los Simpsons se ha encargado de inmortalizarla): una pata de mono momificada concede tres deseos a su poseedor.

"Cuando un deseo resulta concedido, todo ocurre de la forma más natural (…) de tal forma que uno no puede evitar pensar que se trata de una coincidencia": así lo comprueban los Wite para su desgracia. Un invitado a su mesa, el brigadier Norris, vende al patriarca la filacteria por un precio irrisorio y bastantes prevenciones. La pata ha sido hechizada por un faquir. El hijo Herbert se toma a chanza el miedo del militar, le pide a su padre que desee 200 libras… y la mano se las concede. A costa de un terrible y fatídico precio. En apenas 22 páginas William Wymark Jacobs, una celebridad en su época, construye una de las atmósferas más siniestras e inquietantes de la historia de la literatura. Un relato que, sin mostrar nada, simplemente jugando magistralmente con la tensión de dos personajes y con la fatalidad de las coincidencias, agita el pulso y entrecorta la respiración del lector. Un logro aún más formidable por el carácter no especializado (en el género) de Jacobs.

La familia White, compuesta por el padre, madre y Herbert, su hijo ya adulto, viven de manera tranquila y cómoda en Laburnum Village, su hogar. Una noche reciben la visita del sargento mayor Morris, antiguo habitante del sector y gran amigo del Señor White en su infancia y juventud hasta que se unió al ejercito y en sus filas acabó recorriendo el mundo.

Mientras los cuatro socializan y beben en el salón sale a colación el hecho que Morris ha estado en la India y esto hace recordar al Señor White que alguna vez le oyó mencionar estar en poder de una pata de mono muy particular. Incómodo con el tema, Morris les muestra una pata de mono disecada y explica que es lo que la gente podría llamar mágica ya que un faquir la hechizó y tiene el poder para conceder tres deseos a tres personas, pero su objetivo es demostrar que los hombres están regidos por el destino de forma que nadie puede oponerse a sus designios. Cuando la familia pregunta, el soldado reconoce que solo le queda poder para los deseos de el ultimo portador, ya que él es el segundo poseedor y ha pedido sus tres deseos aunque su rostro demuestra que el recuerdo lo aterroriza; también explica que del primer dueño no sabe quien era o cuales fueron sus dos primeros deseos, pero que el tercero deseo fue morir y así es como él se hizo con su propiedad.

Morris confiesa que tras tanto tiempo aun la conserva no solo porque no ha podido venderla, también porque teme lo que le pueda hacer a su siguiente dueño, tras esto intenta quemarla en la chimenea, pero el Señor White se lo impide ya que desea comprarla, aunque Morris se rehúsa a cobrarle le dice que si la desea la use bajo su propio riesgo y pida cosas razonables ya que, le advierte, todos los deseos implican una consecuencia nefasta. White obliga a su amigo a aceptar algo de dinero aunque este incluso mientras se marcha le insiste en que la tire o nunca la use.

Tras marcharse Morris la familia habla sobre el tema, aunque ninguno se toma en serio al talismán, deciden pedir un deseo y tras discutirlo razonan que lo mas sensato, ya que el Señor White está satisfecho con su vida y no necesita nada, es pedir saldar las doscientas libras de la hipoteca que hay sobre la casa. Al pedir el deseo el hombre se aterra ya que vio y sintió la pata moverse en su mano, pero su familia le resta importancia creyendo ser solo su imaginación, especialmente al ver que no se ha materializado mágicamente el dinero.

A la mañana siguiente Herbert se marcha a su trabajo y el matrimonio tiene un día sin novedad hasta que un hombre llega y les da una macabra noticia, Herbert ha fallecido en su trabajo, las maquinarias lo atraparon y destrozaron su cuerpo; para su horror también les explica que a modo de compensación la empresa les ha preparado una indemnización de doscientas libras.

Una semana después de sepultar a su hijo es evidente para el Señor White que la cordura de su esposa ha quedado trastocada en alguna medida. Una madrugada despierta y ella le comenta la idea de usar el segundo deseo para resucitar a Herbert, el hombre se niega a esto argumentado que el cuerpo ya se ha deteriorado tras diez días desde su fallecimiento, además que las máquinas lo dejaron en un estado irreconocible, sin embargo su esposa lo presiona hasta que pide que Herbert reviva, sin embargo nada pasó y con alivio creyó que el deseo no había surtido efecto. Sin embargo, algunas horas después, oyen a alguien golpear la puerta y la Señora White se dispone a recibir a Herbert, comprendiendo que ha tardado ya que el cementerio está a dos millas de la casa. Aterrado de tener que ver reanimados los despojos del cuerpo de su hijo, el Señor White busca la pata de mono antes que su esposa logre abrir la puerta y pide silenciosamente un tercer deseo.

La historia acaba cuando el Señor White oye a su esposa gritar en la puerta y tras correr hacia ella la descubre llorando desconsoladamente ya que no hay nadie en la entrada ni en el camino.

El escritor hace, como Dickens, de lo cotidiano algo terrible. Si bien Jacobs supera en ocasiones al prohombre de las letras victorianas por su habilidad para convertir pequeñas rutinas y extraordinarias coincidencias en espantosos suplicios. Dos relatos, que se cuentan entre los mejores, responden a esta intención: “El pozo” y “Cuidando del prójimo”. Son historias en las que se produce un asesinato que altera los nervios del asesino hasta el punto de creer oír la voz del muerto en cada silbido del viento, de desquiciarse a cada portazo, de perder los estribos por malinterpretar una mirada y enclaustrase en su casa, esclavo de sus paranoias, por la desconfianza ante el vecino amable. En “Cuidando del prójimo”, Keller, el homicida, queda “ligado al cadáver por vínculos imposibles de romper”. De una forma tal que no puede evitarse la analogía con el magistral tratado sobre la culpa escrito por Edgar Allan Poe, El corazón delator.

William Wymark Jacobs es un maestro del suspense. Muchas de sus tramas hubiesen podido rellenar sin titubeos temporadas de la icónica serie Alfred Hitchcock presenta. En muchos casos, este suspense anda reñido con lo terrorífico. Y eso es así porque, como señala el prólogo de la edición de Valdemar, a Jacobs no le interesa tanto asustar como observar los procedimientos del Mal, de gentes sin escrúpulos que alteran la normalidad de lo que se estima como correcto con sus actos perversos. No es raro que para conseguir este fin, Jacobs caiga a ratos en la caricatura, en la mofa, y se nos haga un tanto pesado, aburrido, previsible. Pero si resulta que abandona sus (simpáticas) maneras de humorista y se interna en lo truculento, se vuelve escalofriante. E inevitablemente, la risa que genera se torna nerviosa.






jueves, 8 de febrero de 2018

La Saeta del Cielo

Publicada entre 1910 y 1935, la saga del padre Brown es probablemente la obra más querida y personal de Chesterton. Si el relato policiaco es la expresión más temprana de la poética de la vida y la ciudad modernas, ¿quién mejor—propone Chesterton, en una de sus brillantes paradojas—que un sacerdote de la humilde vieja guardia para descifrarla? Surge así uno de los más entrañables personajes literarios. Armado con poco más que una sombrilla y el profundo conocimiento de lo humano adquirido en el confesionario, el regordete y despistado cura de Essex—para quien desacreditar la razón es mala teología—desentraña crímenes y misterios en los que la verdad elude tanto la fría deducción como la crédula explicación paranormal. Esta edición reúne los cinco libros publicados por Chesterton, e incluye algunos relatos del padre Brown rescatados en fecha reciente y nunca antes publicados en español.

El Padre J. Brown es un personaje de ficción creado por el novelista inglés G. K. Chesterton (1874-1936). Es el protagonista de unas cincuenta historias cortas recopiladas posteriormente en cinco libros. Para crear este personaje Chesterton se inspiró en el Padre John O'Connor (1870-1952), cura párroco de Bradford, Yorkshire, quien estuvo relacionado con la conversión al catolicismo de Chesterton en 1922. De esta vinculación dejó constancia el propio O'Connor en su libro de 1937 Father Brown on Chesterton.

El Padre Brown es un cura católico de apariencia ingenua cuya agudeza psicológica lo convierte en un formidable detective. De aspecto rechoncho, "antiguamente en Cobhole, Essex, y que ahora trabaja en Londres", va acompañado de un enorme paraguas y suele resolver los crímenes más enigmáticos, atroces e inexplicables gracias a su conocimiento de la naturaleza humana antes que por el razonamiento lógico. Hizo su primera aparición en la famosa historia La Cruz azul y continuó a lo largo de cinco volúmenes de historias cortas. A menudo es ayudado por el criminal reformado Flambeau. A diferencia de su más famoso contemporáneo, Sherlock Holmes, los métodos del Padre Brown tienden a ser más intuitivos que deductivos. Él mismo explica así su método en "El secreto del Padre Brown":

Verá usted, yo los he asesinado a todos ellos por mí mismo [...] He planeado cada uno de los crímenes muy cuidadosamente, he pensado exactamente cómo pudo ser hecho algo así y con qué disposición de ánimo o estado mental pudo un hombre hacerlo realmente. Y cuando estaba bastante seguro y sentía exactamente como el asesino mismo, entonces, por supuesto, sabía de quién se trataba.

En "La Cruz azul", cuando es interrogado por Flambeau -quien se ha disfrazado de sacerdote- acerca de cómo un cura ha podido adquirir tal conocimiento de todo tipo de crímenes desastrosos, el responde:

¿Nunca se le ha ocurrido pensar que un hombre que casi no hace otra cosa que oír los pecados de los demás no puede dejar de estar al corriente del mal de la humanidad?

Un ejemplo de su uso de su perspicacia aparece en la misma historia, cuando explica a Flambeau cómo descubrió que no era un verdadero sacerdote:

Usted atacó a la razón. Eso es mala teología.

Sus historias normalmente contienen una explicación racional de quién es el criminal y de cómo el Padre Brown consigue descubrirlo. Debido a su devoción, el Padre Brown siempre pone énfasis en la racionalidad. En algunas historias, como en "El milagro de la luna creciente" o en "The Blast of the Book", se pone en ridículo a personajes que inicialmente son escépticos pero que acaban convencidos de que algún suceso extraño tiene una explicación sobrenatural, mientras que el Padre Brown, a pesar de su religiosidad y de su creencia en Dios y en los milagros, ve fácilmente la explicación natural y totalmente ordinaria del suceso. 

El Padre Brown fue el vehículo perfecto para hacer converger el punto de vista de Chesterton con el de su personaje. Se trata, tal vez, del personaje más cercano al pensamiento del propio Chesterton o, al menos, es el reflejo de ese punto de vista. El Padre Brown resuelve sus crímenes mediante un riguroso proceso de razonamiento, más relacionado con las verdades filosóficas y espirituales que con los detalles científicos. Representa, en cierto modo, la contrapartida de Sherlock Holmes, al cual leía y admiraba. De hecho, en el relato "La ausencia del sr. Glass" el autor nos presenta al investigador Orion Hood, un claro remedo del detective de Conan Doyle.Mientras que los primeros relatos disfrutaron de gran popularidad por su brevedad, su aspecto filosófico y su ingenio, la respuesta a las posteriores historias del Padre Brown fue dispar. Después de la conversión de Chesterton al catolicismo el tono de las historias pareció cambiar a los ojos de algunos.

El cuento de detectives alcanza con el Padre Brown -y el debate moral y religioso de G.K. Chesterton- un nivel nunca antes conocido. Por lo general, la mente del asesino contrasta ferozmente con la luminosa racionalidad de su perseguidor, pero aquí las cosas se confunden, se mezclan, y la personalidad cándida de este sacerdote penetra en las regiones más oscuras del ser humano, y recién a partir de allí logra resolver los crímenes brutales -e irracionales- a los que se ve enfrentado. La empatía criminar, casi una prefiguración de los perfiles psicológicos, nace con el Padre Brown; aunque sus vástagos son innumerables.






martes, 6 de febrero de 2018

El Pobre y el Rico

Un día Jesús, bajo la figura de un mendigo, necesitó albergue. Al pasar por la casa del rico, este lo vio demasiado humilde como para hospedarlo. En la choza de enfrente, en cambio, sus habitantes lo atendieron con generosa hospitalidad. Al día siguiente, Jesús recompensó a los pobres… con un milagro, y el rico, al enterarse, quiso lo mismo para él…

Algunas de las historias de los Hermanos Grimm contienen o empiezan con alusiones religiosas. «El hombre viejo vuelto a la juventud» empieza diciendo: «Hace mucho tiempo, cuando Dios andaba todavía por la tierra, él y san Pedro se detuvieron una noche en casa de un herrero...». En la historia, «El pobre y el rico», Dios, como cualquier otro héroe de un cuento de hadas, está cansado de tanto caminar. La historia empieza así: «En tiempos remotos, cuando el Señor aún solía andar por la tierra entre los hombres, una vez se sintió cansado y le sorprendió la noche sin que pudiera encontrar ninguna posada. Allí, a los dos lados del camino, había dos casas, una frente a la otra...». 

Los Cuentos infantiles y del hogar fueron publicados entre 1812 y 1822, en tres volúmenes. La colección de poemas y canciones populares El cuerno maravilloso del niño, de Achim von Arnim y Clemens Brentano, dio a los hermanos Grimm la idea de preparar una colección de cuentos populares. Según el propósito de los Grimm, esta obra había de ser sobre todo un monumento erigido a la literatura popular, un documento que recogiese de boca del pueblo lo poco que se había salvado de la gran producción medieval germánica y que constituía la tradición nacional que suponían perdida. Sus fuentes principales fueron, además de los recuerdos de su propia infancia y de la de sus amigos, la gente sencilla del pueblo a la que iban interrogando; en la ciudad de Kassel, por ejemplo, la hija del farmacéutico Wild les repitió muchas historias oídas en su infancia de boca de "la vieja María".

Al transcribir estos cuentos procuraron conservar fielmente no sólo su trama, sino también el tono y las expresiones de que aquellas personas se servían. Si bien en algunos casos tuvieron que intervenir para aclarar pasajes ambiguos o confusos, se respetó al máximo la espontánea sencillez de la narración y su estilo oral, inaugurando con ello los métodos etnográficos modernos. Tal rigor carecía de precedentes: hasta entonces, los autores cultos y los literatos (como Johann Karl August Musäus) se habían servido de los cuentos populares como una estructura básica o punto de partida para efectuar una reelaboración estilística y literaria, en la que podían engarzarse además divagaciones morales o alusiones poéticas.






lunes, 5 de febrero de 2018

Escuchen

"Escuchen" es un cuento de Joe R. Lansdale de corte fantástico, un autor casi desconocido en el mundo de habla hispana. Es una historia breve que atrapa al lector por las circunstancias muy particulares que le acaecen. Floyd Merguson es un personaje ficticio, tanto que poco a poco comienza a desaparecer, a ser invisible. Tan grande es lo absurdo de su angustiosa existencia que un buen día, ya harto de no ser nadie, de que ninguno de sus semejantes se percate de que él está allí, decide visitar a un psiquiatra. El final cierra de manera perfecta y sorprendente el curso de los acontecimientos. La desesperación del protagonista es atrapante y logra ese efecto "Corazón delator" poniendo nervioso a uno mismo. La temática recuerda un poco al relato de Poe, salvando por supuesto, las distancias.

Joe Richard Lansdale (28 de octubre de 1951) es un escritor y experto en artes marciales estadounidense. Ha escrito novelas e historias de diversos géneros, incluyendo ficción, horror, misterio y suspenso.1​2​ También ha escrito historias para cómics. Ha sido autor de 45 novelas y ha publicado 30 colecciones de relatos cortos. Algunas de sus novelas han sido llevadas al cine. Ha ganado varios premios por su labor en las letras, de los que destaca el Premio Bram Stoker. Escribe comics y cuentos cortos. Es muy poco conocido en España y otros paises, muy pocas de sus novelas han sido traducidas al español.






sábado, 3 de febrero de 2018

Polvo y Ceniza

Dublineses (en inglés, Dubliners) es una colección de quince relatos cortos del escritor irlandés James Joyce. Tras diversas vicisitudes, se publicó en 1914. Los quince relatos, que en principio habían sido solo doce,​ constituyen una representación realista, y aun naturalista, en ocasiones sutilmente burlona, de las clases media y baja irlandesas, en el Dublín de los primeros años del siglo XX. En estos relatos el escritor trata de reflejar la "parálisis" cultural, mental y social que aquejaba a la ciudad, sometida secularmente a los dictados del Imperio Británico y de la Iglesia Católica.

María, de pequeña de estatura, nariz larga y barbilla prominente, es mujer que contenta a todos, todo el mundo la encuentra encantadora. Un día sale del trabajo, pensando en su tarde libre y en la visita que hará a Joe, a quién había criado junto a su hermano Alphy. Compra pasteles y una tarta de cereza, pero al llegar a casa de Joe se da cuenta de que se la ha olvidado en el tranvía. Joe está enemistado con Alphy, pero María no consigue que se reconcilien. Joe grita enfurecido, "que le fulmine Dios si vuelve a dirigirle la palabra a su hermano". María, sin embargo, acaba la velada cantando una canción al piano.

La protagonista de "Polvo y ceniza" celebra la víspera de Todos los Santos con la familia de un hombre al que ha cuidado y que considera su hijo. La protagonista va a comprar unos pasteles para llevar a la fiesta y un hombre que se encuentra en el tranvía se lo roba. Una vez ya en la casa, en la celebración, le hacen un juego mediante el cual se puede adivinar el futuro.

En los quince cuentos de "Dublineses" se refleja la sociedad del Dublín y la Irlanda de su autor, James Joyce. Narran historias que se encuadran en un marco temporal y espacial muy similar y detalles sutiles  remiten de unos a otros. Joyce presenta escenas varias, calles y lugares cerrados (bares, casas y hoteles), que en conjunto dan a la ciudad de Dublín tanta presencia y tanta fuerza que podrían ser consideradas el personaje principal.

Escasean las descripciones psicológicas explícitas de los personajes, pero se captan del texto. Abundan las descripciones físicas, en los más de los casos para referirse a rasgos feos o desagradables. Sin ser  personajes arquetípicos, que no fue la intención de Joyce,  representan a personas en situaciones y problemas muy presentes en aquella época. Tienen la finalidad de generalizar, de hacer ver que eran muy habituales para los habitantes de Dublín. Todos y cada uno de los protagonistas de los cuentos viven una epifanía, una situación de revelación, que en prácticamente en todos los casos está teñida de desencanto, frustración, desesperanza.

Joyce, con sus 23 años, quiere transmitir cómo era la sociedad dublinesa: el estilo es objetivo, cuenta lo que pasa, como una cámara. Sus cuentos, sin remate, por sus  finales abiertos, ambiguos, parecen tener cierres un poco abruptos. Sin embargo, nadie podría imaginar un final mejor para The dead, uno de los mejores cuentos de la literatura inglesa y mundial. Son instantes de la vida dublinesa y sus protagonistas experimentan un punto de inflexión en sus vidas. De fondo, casi en toda la obra, está la religión católica, a la que se alude continuamente.

Pinta su ciudad y pinta el mundo de temas comunes en nuestras vidas: la religión católica, el sexo, el amor, el alcohol, el dinero (por codicia y por carencia), el exilio (desde donde Joyce escribió casi todo) y la muerte, entre muchos más. Joyce veía en Dublín “el centro de la parálisis” de su país. Sin embargo, en la esencia de los cuentos, surge que tales historias podían vivirse en muchas otras ciudades o pueblos del mundo.

En estos cuentos, que los Lectores leerán con gusto, sumergidos en las mil y una sutilezas del autor, se pueden percibir dos hilos conductores. Por un lado, un esquema de búsqueda y aventura. Por otro, una línea de infancia-adolescencia-vida pública.

Los primeros relatos están protagonizados por niños, luego por jóvenes, más tarde por adultos con presencia de ancianos y, finalmente, la muerte en al cuento que cierra el libro, Los muertos, que habla de la muerte y resalta la influencia de los muertos en los vivos.






jueves, 1 de febrero de 2018

El Pájaro de Oro

"El Pájaro de Oro" (Der goldene Vogel) es un cuento de hadas de los hermanos Grimm, escritores y filólogos alemanes célebres por sus cuentos para niños.

Un rey tiene un manzano de oro, y un día comienzan a robarle las manzanas por la noche. El rey pide a sus hijos que vigilen, y aunque los dos primeros caen dormidos, el más joven permanece despierto y ve que el ladrón es un pájaro dorado. Trata de dispararle pero no lo logra y con la flecha alcanza a arrancarle una pluma de oro.

La pluma es tan valiosa que el rey decide que debe apropiarse del pájaro de oro. Envía a sus tres hijos, uno tras otro, para capturar a la criatura. Cada uno de los hijos se encuentra a un zorro parlante, que les da un consejo para su búsqueda: elegir una mala posada mejor que una feliz y brillante. Los dos hijos que parten en primer lugar ignoran el consejo y cuando llegan a la posada agradable, abandonan la misión.

El tercer hijo obedece al zorro, y sigue al pájaro hasta un castillo dorado que resulta ser su morada. El zorro aconseja al príncipe que atrape al pájaro en una jaula de madera del castillo donde vive, en lugar de ponerlo en una jaula dorada. Sin embargo, el joven desoye el consejo, y el pájaro de oro despierta a la gente del castillo, por lo que el muchacho finalmente es capturado. Después es enviado tras un caballo de oro, con la condición de que respete su vida, y el zorro le aconseja que utilice una silla de montar de cuero en lugar de una de oro, pero vuelve a fallar. Finalmente también es enviado tras la princesa del castillo dorado, donde el zorro le aconseja que no la deje despedirse de sus padres, pero nuevamente el protagonista desoye el consejo, por lo que el padre de la princesa le ordena que mueva una colina si desea conservar su vida.

El zorro la mueve por él, y al partir, revela al príncipe cómo debe mantener todo lo que ha ganado (el pájaro, el caballo, la silla, la princesa): debe dispararle y cortarle la cabeza al zorro. Cuando el príncipe rechaza, le advierte que no compre carne del ahorcado, ni se siente al borde de ningún pozo.

El muchacho descubre que sus hermanos, que en el transcurso de sus aventuras han vivido libertinamente, van a ser ahorcados por sus actos, y compra su libertad para evitarlo. Descubren lo que ha hecho, y cuando finalmente se sienta al borde de un pozo, le empujan a él. Cogen sus cosas y raptan a la princesa, para llevarla ante su padre. Sin embargo, el pájaro, el caballo y la princesa echan de menos al príncipe. El zorro rescata al príncipe y cuando este regresa al palacio de su padre ataviado con ropas de vagabundo, el pájaro, el caballo y la princesa le reconocen como el hombre que los ganó, y se alegran de nuevo. Sus hermanos son condenados a muerte, y el protagonista desposa a la princesa.

Finalmente, el tercer hijo corta la cabeza y las patas del zorro, tal y como la criatura le había solicitado. El zorro resulta ser entonces un hombre, el hermano de la princesa.

En El Mirlo dorado, los hijos del rey parten en búsqueda del pájaro dorado porque los doctores se lo han prescrito a su padre enfermo. Los dos hijos mayores son atraídos a la posada sin ninguna advertencia previa, y el más joven se encuentra con la liebre parlante que le ayuda una vez que la ha pasado. El caballo tan solo aparece como una compra, y no tiene que pasar ninguna prueba para conseguir la figurita de la princesa, la Doncella de Porcelana. Además, la liebre no se transforma al final del relato.

Una variante similar del cuento de hadas, de origen franco-canadiense es El fénix dorado, recopilado por Marius Barbeau y narrado por Michael Hornyansky. El relato narra la historia de Petit Jean, el más joven de los hijos del Rey, quien descubre que el ladrón de las manzanas doradas de su padre es un fénix dorado, un pájaro legendario. Otras variantes incluyen una batalla con tres bestias míticas, una versión del escondite y su casamiento con la bella hija del Sultán.